Puesto fronterizo entre Agen y Perigord, Castillonnès domina
los alrededores desde el "pech"
calcáreo donde está. Para
adaptarse al espolón rocoso, el plan regular
de la bastida se ha deformado. Las calles se
desvían, cambiando de dirección al nivel de la plaza y convergen
hacia la punta. Instalada de esta forma la
bastida se encierra en el siglo XIV, en el
interior de una sólida fortificación.
En la plaza, un
austero edificio abacial vecino de la halle reconstruída en
1903 con un estilo neo-medieval, testimonia el interés de los
amantes de la arquitectura por el arte de la Edad Media,
redescubierta al comienzo del siglo XX.
Flanqueada por una torreta, la halle
encuentra la prolongación de sus arcos en las galerías comerciales
cubiertas.
Testigos
de un siglo XVIlI próspero,
los hoteles particulares dominan desde sus fachadas
abiertas a poniente, los robustos contrafuertes del recinto
fortificado. El paseo a la sombra de la Mouthe
recorre estas antiguas murallas entreabiertas eventualmente por un
pasaje oculto o incluso por el arco gótico de la Porte des Valets.
A lo lejos, el paisaje
del valle donde corren los ríos Dropt y Douyne
se ofrecen a perderse de vista.