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El castillo está inacabado. Es interesante ver como el típico castillo normando (repetido en multitud de lugares: Torre de Londres, Sherborne, etc) está aquí también representado. Se puede visitar, gracias a la amabilidad del propietario, que lo permite, sin puertas cerradas. También tiene su leyenda. Cuentan que después de la guerra entre Pedro I El Cruel y su hermanastro Enrique de Trastamara (que sería Enrique II El de Las Mercedes) por el trono de Castilla, Bertrand du Guesclin rescató a Blanca de Borbón (Blanche de Borbon) sobrina del rey Francés y casada con Pedro I, que la recluyó en prisión habiendo incluso dudas de la consumación del matrimonio con ella. Ese rescate, les habría traído legendariamente hasta Molieres, en cuyo castillo habría estado Blanca de Borbón. En realidad, parece ser que Blanca de Borbon, desde su boda con Pedro I el 3 de junio de 1353 en Valladolid, pasó el resto de sus días en prisiones más o menos dulces. Pedro la abandonó al día siguiente de su boda. por estar con su amante María Padilla. Esta actitud no auguraba buenos presagios. Blanca intentó huir junto con la madre de Pedro I (María de Portugal), desde Valladolid, a Tordesillas, luego a Medina del Campo, donde fue apresada y conducida al castillo de Arévalo. De allí, al alcazar de Toledo primero, luego al castillo de Sigüenza (donde permaneció 4 años), después al de Jerez de La Frontera (donde compartió prisión con Isabel de Lara), y finalmente al de Medina Sidonia. Este tratamiento hacia su legítima esposa, unió a los nobles rebeldes, entre los que se encontraba su propia madre. El único consuelo de Blanca fue su correspondencia con el Papa Inocencio VI. A esta extraña actitud, se le han querido ver varios motivos, desde la sospecha de un romance de Blanca con su cuñado Fadrique, pasando por el impago de la dote, hasta un anterior matrimonio secreto de Pedro con María Padilla (su amante). Pedro I, a principios de 1361, y dos años después de haber nacido su hijo Alfonso de su relación con María Padilla, ordenó ejecutar a la desdichada reina Blanca en el castillo de Medina Sidonia. Ante la negativa de sus carceleros de cumplir su orden e incluso de permitir la entrada al médico personal del rey , Martínez de Ureña, con la instrucción de suministrar a la desolada Blanca una pócima envenenada, Pedro mandó terminar con su triste existencia, ordenando a sus ballesteros que la abatiesen a mazazos. Sus restos descansan en el convento de San Francisco de Jerez. Como casi siempre, la realidad es mucho más dura que lo que las leyendas dicen, aunque ... ¿quíén sabe? |